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LOS PUERTOS GRISES

León Gieco

León Gieco

Su nombre completo es Raúl Alberto Antonio Gieco. Nació el 20 de noviembre de 1951 en una chacra del norte de Santa Fe. Cuando su familia se muda a Cañada Rosquín, un pueblo cercano, León  comienza a trabajar teniendo, apenas 8 años.

Hijo de una familia de inmigrantes y campesinos radicados en la zona central de Santa Fe, quizás de su padre -que tenía una orquesta de tangos y boleros- heredó la pasión por la música.

Un día de otoño, muy temprano en la mañana, León se apeó al tren en la estación de Retiro. Por todo equipaje llevaba una guitarra barata, un bolso de mano, nueve mil pesos y la dirección de alguien que había conocido en un show en Santa Fe.

Ya radicado en Buenos Aires, al año siguiente (1970), empieza a grabar su primer disco producido por Gustavo Santaolalla (actualmente residente en los Estados Unidos, devenido en uno de los productores más renombrados del rock latino).

Muchas de sus canciones fueron censuradas por los gobiernos autoritarios y las dictaduras a partir de 1974 y hasta 1982.

Así fue como comenzó esta larga carrera artística de músico popular y la proyección de su vasta obra discográfica.

Sólo le pido a Dios.

Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente,
que la reseca muerte no me encuentre,
vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.

Sólo le pido a Dios
que lo injusto no se sea indiferente,
que no me abofeteen la otra mejilla,
después que una garra me arañó a esta suerte.

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente
si un traidor puede más que unos cuantos,
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

Sólo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente,
desahuciado está el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

Todos los caballos blancos

Voy andando y siento el sol
de la tarde en mis espaldas
y en mi frente siento el sol
de la mañana.

Todos los caballos blancos
todos los caballos blancos
y el campo
y el campo y el campo.

Voy bajando por caminos
que cruzan las tierras mansas
qué bueno es olvidarse un poco
de la gente que nos roba y que nos mata.

Todos los caballos blancos
todos los caballos blancos
y el campo
y el campo y el campo.

En el país de la libertad.

Búsquenme donde se esconde el sol,
donde exista una canción.
Búsquenme a orillas del mar
besando la espuma y la sal.

Búsquenme, me encontrarán
en el país de la libertad.
Búsquenme, me encontrarán
en el país de la libertad,
de la libertad.

Búsquenme donde se detiene el viento
donde haya paz o no exista el tiempo,
donde el sol seca las lágrimas
de las nubes en la mañana.

Búsquenme, me encontrarán
en el país de la libertad.
Búsquenme, me encontrarán
en el país de la libertad,
de la libertad.
 

Hombres de hierro. 

Larga muchacho tu voz joven
como larga la luz el sol
que aunque tenga que estrellarse
contra un paredón
que aunque tenga que estrellarse
se dividirá en dos.

Suelta muchacho tus pensamientos
como anda suelto el viento
sos la esperanza y la voz que vendrá
a florecer en la nueva tierra.

Hombres de hierro que no escuchan la voz
hombres de hierro que no escuchan el grito
hombres de hierro que no escuchan el llanto.

Gente que avanza se puede matar
pero los pensamientos quedarán.

Puntas agudas ensucian el cielo
como la sangre en la tierra.
Dile a esos hombres que traten de usar
a cambio de las armas su cabeza.

Hombres de hierro que no escuchan la voz
hombres de hierro que no escuchan el grito
hombres de hierro que no escuchan el llanto.

Gente que avanza se puede matar
pero los pensamientos quedarán.
 

La cultura es la sonrisa. 

La cultura es la sonrisa que brilla en todos lados
en un libro, en un niño, en un cine o en un teatro
solo tengo que invitarla para que venga a cantar un rato

Ay, ay, ay, que se va la vida
mas la cultura se queda aquí

La cultura es la sonrisa para todas las edades
puede estar en una madre, en un amigo o en la flor
o quizás se refugie en las manos duras de un trabajador

La cultura es la sonrisa con fuerzas milenarias
ella espera mal herida, prohibida o sepultada
a que venga el señor tiempo y le ilumine otra vez el alma

La cultura es la sonrisa que acaricia la canción
y se alegra todo el pueblo quien le puede decir que no
solamente alguien que quiera que tengamos triste el corazón.
 

Canción de amor para Francisca. 

En una casa del barrio San Pedro
Francisca muestra todo su cuerpo
pone el dinero entre sus senos
toma un vino negro y algunas ginebras

Viste de verde, viste de rosa
y se desviste muy silenciosa

Los lunes que no trabaja Francisca
con una canastita con flores y su hijita
van a correr por el monte
los caminos y los campos
ella dice que los besos
los gorriones y las flores
los lunes tienen más perfume

En una habitación del fondo de la casa
los hombres pasan, los hombres pasan
Nadie le ofrece algún trabajo
porque tienen miedo de quedarse sin ella
Piel de canela, ojos de pasto
cabellos largos y aliento a trigal

Los lunes que no trabaja Francisca
con una canastita con flores y su hijita
van a correr por el monte
los caminos y los campos
ella dice que los besos
los gorriones y las flores
los lunes tienen mas perfume.

Canción para Carito.

Sentado solo en un banco en la ciudad
con tu mirada recordando el litoral
tu suerte quiso estar partida
mitad verdad mitad mentira
como esperanza de los pobres prometida

Andando solo bajo la llovizna gris
fingiendo duro que tu vida fue de aquí
Por qué cambiaste un mar de gente
por donde gobierna la flor
mirá que el río nunca regaló el color

Carito, suelta tu pena
se haga diamante tu lágrima
entre mis cuerdas
Carito, suelta tu piedra
para volar como el zorzal
en primavera

En Buenos Aires los zapatos son modernos
pero no lucen como en la plaza de un pueblo
Deja que tu luz chiquitita
hable en secreto a la canción
para que te ilumine un poco más el sol

Cualquier semilla cuando es planta quiere ver
la misma estrella de aquel atardecer
que la salvó del pico agudo
refugiándola al oscuro
de la gaviota arrasadora de los surcos

Carito, yo soy tu amigo
me ofrezco árbol
para tu nido
Carito, suelta tu canto
que el abanico en mi acordeón
lo está esperando.
 

Cinco siglos igual 

Soledad sobre ruinas, sangre en el trigo
rojo y amarillo, manantial del veneno
escudó heridas, cinco siglos igual.

Libertad sin galope, banderas rotas
soberbia y mentiras, medallas de oro y plata
contra esperanza, cinco siglos igual.

En esta parte de la tierra la historia se cayó
como se caen las piedras aun las que tocan el cielo
o están cerca del sol o están cerca del sol.

Desamor desencuentro, perdón y olvido
cuerpo con mineral, pueblos trabajadores
infancias pobres, cinco siglos igual.

Lealtad sobre tumbas, piedra sagrada
Dios no alcanzó a llorar, sueño largo del mal
hijos de nadie, cinco siglos igual.

Muerte contra la vida, gloria de un pueblo
desaparecido. Es comienzo, es final
leyenda perdida, cinco siglos igual.

En esta parte de la tierra la historia se cayó
como se caen las piedras aun las que tocan el cielo
o están cerca del sol o están cerca del sol.

Es tinieblas con flores, revoluciones
y aunque muchos no están, nunca nadie pensó
besarte los pies, cinco siglos igual. 
  

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