LOS PUERTOS GRISES
LITERATURA PARA CHICOS NO TAN CHICOS
DIRECTORA: Norma Segades - Manias
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Resumen
 Ana María Shua nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, el 22 de abril de 1951. Es Profesora en Letras por la Universidad Nacional de Buenos Aires y trabajó como publicista, periodista y guionista de cine. A los 16 años publicó su primer libro de poemas, El sol y yo. Como escritora se dedicó fundamentalmente a la narrativa y es autora de varios libros de cuentos y novelas, algunas de ellas llevadas al cine (Soy paciente y Los amores de Laurita). También escribió guiones para obras teatrales y es la autora del guión de la película Dónde estás amor de mi vida, que no te puedo encontrar. Ana María Shua es una gran especialista en microrrelatos (o también llamados cuentos brevísimos), que son historias de apenas dos o tres líneas de extensión. Cuatro de sus libros pertenecen al género del cuento brevísimo: La sueñera, Casa de Geishas, Botánica del caos y Temporada de fantasmas. Su vasta producción de libros para niños y jóvenes, la convirtió en un importante referente dentro de este género en la Argentina. Varias de sus obras fueron traducidas a otros idiomas y recibieron premios nacionales e internacionales. En 2004 la Fundación Konex distinguió su trayectoria profesional con el Diploma al Mérito en la categoría “Cuento”, galardón que se otorgó a los escritores más destacados en los últimos diez años. Botánica del caos Alí Babá Qué absurda, qué incomprensible me parecía de chica la confusión del hermano de Alí Babá: casi un error técnico, una manifiesta falta de verosimilitud. Encerrado en la cueva de los cuarenta ladrones, ¿cómo era posible que no lograra recordar la fórmula mágica, el simple ábrete-sésamo que le hubiera servido para abrir la puerta, para salvar su vida? Y aquí estoy, tantos años después, en peligro yo misma, tipeando desesperadamente en el tablero de mi computadora, sin recordar la exacta combinación de letras que podría darme acceso a la salvación: ábrete cardamomo, ábrete cente¬no, ábrete maldita semilla de ajonjolí. * * * El coleccionista ambicioso Un hombre ambicioso se propone coleccionarlo todo. Reúne en su casa, convertida en sala de exposiciones, una colección de semillas, otra de objetos encontrados en la calle, otra de agua de la canilla (brotada de diversas canillas, a diversas horas del día). Colecciona pulóveres, pensamientos célebres y banales, boletos de colectivo, hojas de diarios elegidas rigurosamente al azar. Colecciona aguje¬ros, panes, envases de desodorantes vacíos. Cada año se ve obligado a mudarse a una casa más grande y luego cada seis meses. Finalmente comprende que sólo renunciando a toda clasifica¬ción podrá obtener la colección más completa, la colección de colecciones. La exhibe en el mundo entero. * * * Aptitud y vocación Sufrimos también aquellos que por falta de vocación contrariamos una aptitud natural. Los dedos de mis pies, por ejemplo, tienen el mal hábito del geotropismo, y persisten en crecer hacia abajo, adelgazados sus extremos, hundiéndose en la tierra al menor descuido. El peligro de echar raíces me obliga a permanecer siempre en movimiento, a preferir las caminatas o las carreras sobre el asfalto, a evitar por sobre todas las cosas pisar la tierra húmeda, a dormir boca arriba no más de un par de horas seguidas, aún a riesgo de que tanto ajetreo me haga caer las hojas antes de tiempo y malogre mis frutos, ya de por sí escasos y esmirriados. * * * El iluso y los incrédulos Hace calor. En el bar un grupo de hombres miran sin mirar los polvorientos rayos de luz que se filtran a través de la persiana. —Puedo caminar por esos rayos —dice el iluso. Los hombres se ríen y hacen apuestas. El iluso trepa de un salto a uno de los rayos de luz, intenta dar un paso tamba¬lean¬te y cae. Los incrédulos cobran sus apuestas. * * * La flor azteca I Cuando era chica, mi madre conoció a la Flor Azteca, una cabeza de mujer cuyo cuello muy fino cimbreaba en un jarrón. Hacía muecas, guiñaba los ojos, contestaba pregun¬tas y no se consideraba un espectáculo para niños. Sin embargo mi madre no lloró hasta que le explicaron que sólo se trata¬ba de un juego de espejos. Decepcionada pero incré¬dula, alcanzó a esconderse detrás de unas maderas pintadas. A la madrugada, cuando todos los espectadores se habían ido, salió trabajosamente del jarrón una mujer desnu¬da, dimi¬nuta, enjabonada. Una férula de metal en la base del cuello la ayudaba a sostener la cabeza erguida. “Nomás los chicos se dan cuenta de que esto no es un truco. Por eso no los dejan entrar”, le dijo la Flor Azteca. Y la convidó con un mate. Me parece imposible que mi madre haya sido niña alguna vez. * * * La flor azteca II Nada tan simple como reconocer una flor azteca en un sembra¬do de girasoles. El girasol eleva su corola siguiendo al astro rey. A la flor azteca, en cambio, el sol de frente le hace mal a los ojos. * * * Flor azteca III No te preocupes, parece una cabeza de mujer saliendo del jarrón como una flor pero no es, te lo digo yo que trabajo aquí, parecen péta¬los sus cabellos, ese cuello que se dobla como un tallo, pero quedate tranquilo, no es una flor cortada, de las que viven poco: hay un truco, hay un juego de espejos, yo lo he visto, parece jarrón pero es maceta con buena tierra negra, no es solamente una flor sino una planta muy fuerte, muy sana, yo la conozco bien, todos los días le riego las raíces, mírenla cómo sonríe, como habla y se menea, vivirá más que nosotros, sin duda más que yo, que ya soy viejo. * * * El pájaro azul Un hombre persigue al Pájaro de la Felicidad durante meses y años, a través de nueve montañas y nueve ríos, venciendo endriagos y tentaciones, tolerando llagas y desdi¬chas. Antepone la búsqueda del Pájaro a toda otra ambición, necesidad o deseo. El tiempo pasa y pesa sobre sus hombros pero el también el Pájaro envejece, sus plumas se decoloran y ralean. Lo atrapa en un día frío, desgracia¬do. El hombre es anciano y está ham¬briento. El pájaro está flaco pero es carne. Le arranca sus plumas todavía azules con cuidado, lo espeta en el asador y se lo come. Se siente satis¬fecho, breve¬mente feliz. * * * La dieta estricta La dieta estricta, sumamente estricta. Una naranja a la mañana, una gelatina a la tarde, un plato de uvas a la noche. La naranja, frotársela en el pelo, untar la gelatina dietética en la planta de los pies, introducirse las uvas en la oreja, desmenuzar el plato en trozos pequeños, ingerirlo lentamente para que dure más. A partir del tercer día empiezan a crecer las vortlijs en la zona del plexo, se recomienda podarlas en cuaresma. * * * Los esquimales Un grupo de esquimales juega a la pelota golpeando con paletillas de morsa una piel de foca rellena de musgo y arci¬lla. Todos conocen los ciento treinta y dos nombres de la nieve, pero no todos manejan el bate de hueso con la misma habilidad, no todos arponean ballenas con lanzas atadas a vejigas de caribú bien infladas, no todos pueden arrastrar dos focas muertas al mismo tiempo, no todos pueden alzar a un oso por las patas de atrás y revolearlo como si fuera una liebre: algunos sólo saben contar historias. Sin embargo, como cada año hay dos largos meses sin sol, los cazadores comparten con ellos el alimento. No sólo de carne y grasa vive el hombre, sobre todo en la oscuridad. Fuente: Biblioteca Imaginaria (www.educared.org.ar)
 Víctor Heredia nació en Buenos Aires en 1947. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A, pero luego se dedicó a su carrera como músico y compositor. Ha recibido innumerables premios y distinciones a lo largo de más de treinta años como artista. Sus canciones están grabadas en la conciencia popular y han servido en muchos casos como estandartes de las luchas populares de los pueblos. Durante la dictadura militar sufrió la persecución personal y familiar, y su obra fue censurada. Fue distinguido en 1996 con el premio Konex de Platino como el mejor compositor de la década. Su actividad, siempre comprometida con lo social, lo llevó a ser miembro fundador del “Llamamiento de los cien para seguir viviendo”, integrante del consejo asesor del “Congreso Pedagógico Nacional”, miembro del consejo de presidencia de la “Asamblea Permanente por los Derechos Humanos”, de la comisión “Los niños primero” de UNICEF, y de la “Fundación para la libre información”. Todavía cantamos Todavía cantamos, todavía pedimos, todavía soñamos, todavía esperamos, a pesar de los golpes que asestó en nuestras vidas el ingenio del odio desterrando al olvido a nuestros seres queridos. Todavía cantamos, todavía pedimos, todavía soñamos, todavía esperamos; que nos digan adónde han escondido las flores que aromaron las calles persiguiendo un destino ¿Dónde, dónde se han ido? Todavía cantamos, todavía pedimos, todavía soñamos, todavía esperamos; que nos den la esperanza de saber que es posible que el jardín se ilumine con las risas y el canto de los que amamos tanto. Todavía cantamos, todavía pedimos, todavía soñamos, todavía esperamos; por un día distinto sin apremios ni ayuno sin temor y sin llanto, porque vuelvan al nido nuestros seres queridos. Todavía cantamos, todavía pedimos, todavía soñamos, todavía esperamos... . Aquellos soldaditos de plomo . De pequeño yo tenía un marcado sentimiento armamentista; tanques de lata, de cromo y níquel y unos graciosos reservistas de plomo, a mano pintados, con morriones colorados que eran toda una delicia para mi mente infantil... Yo me creía -como creía en el honor del paso del batallón dentro de mi habitación- que era todo un general dirigiendo la batalla, y el humo de la metralla acunaba mi pasión por los gloriosos soldados que, sable en mano avanzaban sobre aquel cruel invasor que atacaba mi nación... Sangre de entonces, sangre vertida, toda mi niñez vencida por el tiempo que pasó. De las banderas, sólo jirones; de los morriones empenachados, sólo un recuerdo desmadejado de dolor... ¿Qué nos pasó, cómo ha pasado? ¿Qué traidor nos ha robado la ilusión del corazón? Creo que quiero cerrar los ojos para no ver los despojos de lo que tanto amaba entonces. Que vuelva a bruñir el bronce, que se limpien las banderas; quiero ver filas enteras de soldados desfilando y todo un pueblo cantando con renovada pasión. Quiero de nuevo el honor aunque no existan victorias, quiero llorar con la gloria de una marcha militar, y un banderín agitar, frente a un ejército popular... . Míralo de este modo . Te acompleja la muchedumbre, te preocupa lo que dirán; hay más piedras en el camino que las que podrías contar, pero ahora tienes la fuerza que te ha dado tu propia voz, somos muchos sobre la tierra, muchos hombres en pos del sol. Míralo de este modo: todos juntos podemos cantar. Míralo de este modo: sopla un viento de libertad. Míralo de este modo: si te acercas seremos más; uno más uno siempre ha sido fácil para sumar. Tantos años bajo la tierra, tantos años buscando el sol que ilumine nuestro destino, que acaricie nuestra canción. Pero ahora vamos andando nuestro canto resistirá; paso a paso por el camino la alegría renacerá. . Nada sé de la muerte . Nada sé de la muerte me interesa la vida, aunque a veces me roce con su mano tendida la parábola extraña de una hoja caída. Son retazos del tiempo que se empeña en su oficio de pasar como el viento susurrando a mi oído que este día infinito se desploma marchito. Y aunque sea un instante de dolor desmedido este paso anhelante por el mundo y su olvido, pasaré como el toro con los ojos bravíos. No conozco otro modo de ganar lo que es mío. Porque de esta manera soy un hombre más vivo, huelo la primavera y oigo cantar al río. Quiero sólo lo nuestro lo que es justo y debido; para eso peleo para eso he nacido. Quiero sólo lo nuestro lo que es justo y debido; para eso peleo, para eso he nacido. . Ahora, imagínalo . Como será nuestro futuro me he preguntado una vez más, mirando el turbio desayuno que siempre tomo al despertar. E imaginé que será hermoso como un niño al caminar, como una flor que despereza su color en libertad. Imagínalo, imagínalo. Habrá palabras nunca dichas y dicha en nuestro corazón, lejos del mundo la malicia será un recuerdo sin valor. No habrá traidor ni traicionados ni traición que soportar, el asesino habrá perdido su razón para matar. Imagínalo, imagínalo. Regresarán nuestros amigos y cantarán alrededor, y ya no habrá necios castigos ni quien censure nuestro amor. No necesito un camino ni pensar adónde ir, ya que el futuro que imagino lo imagino en mi país. Imagínalo, imagínalo.
Ojos de cielo. Si yo miro el fondo de tus ojos tiernos se me borra el mundo con todo su infierno. Se me borra el mundo y descubro el cielo cuando me zambullo en tus ojos tiernos.
Ojos de cielo, ojos de cielo, no me abandones en pleno vuelo. Ojos de cielo, ojos de cielo, toda mi vida por ese sueño.
Ojos de cielo, ojos de cielo... Ojos de cielo, ojos de cielo...
Si yo me olvidara de lo verdadero, si yo me alejara de lo más sincero, tus ojos de cielo me lo recordaran, si yo me alejara de lo verdadero.
Ojos de cielo, ojos de cielo, no me abandones en pleno vuelo. Ojos de cielo, ojos de cielo, toda mi vida por ese sueño.
Ojos de cielo, ojos de cielo... Ojos de cielo, ojos de cielo...
Si el sol que me alumbra se apagara un día y una noche oscura ganara mi vida, tus ojos de cielo me iluminarían, tus ojos sinceros, mi camino y guía.
Ojos de cielo, ojos de cielo, no me abandones en pleno vuelo. Ojos de cielo, ojos de cielo, toda mi vida por ese sueño.
Ojos de cielo, ojos de cielo... Ojos de cielo, ojos de cielo...
Sobreviviendo
Me preguntaron cómo vivía, me preguntaron; sobreviviendo, dije, sobreviviendo. Tengo un poema escrito más de mil veces, en él repito siempre que mientras alguien proponga muerte sobre esta tierra y se fabriquen armas para la guerra yo pisaré estos campos sobreviviendo.
Todos frente al peligro, sobreviviendo, tristes y errantes hombres sobreviviendo.
Sobreviviendo...sobreviviendo...
Hace tiempo no río como hace tiempo y eso que yo reía como un jilguero, tengo cierta memoria que me lastima y no puedo olvidarme lo de Hiroshima.
Cuánta tragedia sobre esta tierra, hoy que quiero reírme apenas si puedo, ya no tengo la risa como un jilguero, ni la paz de los pinos del mes de enero; ando por este mundo sobreviviendo.
Sobreviviendo...sobreviviendo
Ya no quiero ser sólo un sobreviviente, quiero elegir el día para mi muerte. Tengo la carne joven, roja la sangre, la dentadura buena y mi esperma urgente, quiero la vida de mi simiente.
No quiero ver un día manifestando por la paz en el mundo a los animales, cómo me reiría ese loco día, ellos manifestándose por la vida y nosotros apenas sobreviviendo...
Sobreviviendo...sobreviviendo...
Informe de situación
Paso a detallar a continuación el suscinto informe que usted demandó; duele a mi persona tener que expresar que aquí no ha quedado casi nada en pie. Mas no desespere, le quiero aclarar que –aunque el daño es grave - bien pudiera ser que podamos salvar todo el trigo joven, si actuamos con fe y celeridad. Parece ser que el temporal trajo también la calamidad de cierto tipo de langosta, que come en grande y a nuestra costa y de punta a punta del país se han deglutido todo el maíz.
A los manzanos se los ve cayendo antes de florecer, se agusanaron los tomates, y a las verduras, por más que trate, ya no hay manera de hacerles bien...
Ya no sé qué hacer ni tengo con quién.
La gente duda en empezar la tarea dura de cosechar, lo poco que queda se va a perder si, como le dije, no ponemos fe y celeridad.
Y entre los males y los desmanes hay cierta gente que – ya se sabe -, saca provecho de la ocasión; comprando a uno lo que vale dos y, haciendo abuso de autoridad, se llevan hasta la integridad.
Suscribo nombre y apellido y ruego a usted tome partido para intentar una solución, que bien podría ser la unión de los que aún estamos vivos para torcer nuestro destino...
Saluda a Ud. un servidor.  Hamlet Lima Quintana nació el 15 de setiembre de 1923 en la ciudad de Morón (Provincia de Buenos Aires, República Argentina) y en su obra plasmó los colores, los sabores, las personas, las costumbres de la pampa húmeda. Heredó de su familia la pasión por la poesía y la música: su padre escribía y su madre tocaba el piano. A partir de allí, hizo sus propias armas para consolidarse como uno de los más grandes creadores argentinos. Falleció el 21 de febrero de 2002 a los 78 años, víctima de un cáncer de pulmón. Gente
Hay gente que con sólo decir una palabra enciende la ilusión y los rosales; que con sólo sonreír entre los ojos nos invita a viajar por otras zonas, nos hace recorrer toda la magia.
Hay gente que con sólo dar la mano rompe la soledad, pone la mesa, sirve el puchero, coloca las guirnaldas, que con sólo empuñar una guitarra hace una sinfonía de entrecasa.
Hay gente que con sólo abrir la boca llega a todos los límites del alma, alimenta una flor, inventa sueños, hace cantar el vino en las tinajas y se queda después, como si nada.
Y uno se va de novio con la vida desterrando una muerte solitaria pues sabe que a la vuelta de la esquina hay gente que es así, tan necesaria. A media pierna
Le pusieron un grillo a media pierna, lo condenaron a vivir a medias, le escondieron la paz, y la sonrisa, le pusieron el pan a media rienda… pero él seguía caminando.
Le vendieron la luna, cada noche, lo fueron lentamente atornillando, le tuvieron las manos ocupadas, le sumaron la pena y las estafas… pero él seguía caminando.
Le pusieron las piedras por delante, le taparon la boca, por si acaso, le abrieron una herida por la espalda, le sumaron olvido a la condena… pero él seguía caminando.
De lejos, bien mirado cuando ya era horizonte, se asemejaba al viento, aunque según parece caminaba potente… como el Pueblo La mesa Él puso los platos y el pan, los cubiertos y el vino, sobre la mesa. Ella puso la comida y un platito para el gato viejo, sobre la mesa. Él puso los vasos limpios para los hijos, sobre la mesa. Ella puso el agua clara, para los hijos, sobre la mesa. Y entre los dos pusieron la vida sobre la mesa. Conciencia La conciencia individual llega a la paz en calma. La conciencia colectiva, cuando toma conciencia, produce incontrolables terremotos de pájaros. Cielo blanco No veo el cielo madre, sólo un pañuelo blanco no sé si aquella noche yo te estaba pensando o si un perfil de sombras me acunaba en sus brazos pero entré en otra historia con el cielo cambiado.
No me duele la carne que se fue desgarrando me duele haber perdido las alas de mi canto las posibilidades de estar en el milagro y recoger las flores que caen de tu llanto.
No quiero que me llores, mírame a tu costado mi sangre está en la sangre de un pueblo castigado mi voz está en las voces de los "iluminados" que caminan contigo por la ronda de Mayo.
No quiero que me llores ahora que te hablo mi corazón te crece cuando extiendes las manos y acaricias las cosas que siempre hemos amado: la libertad y el alma de todos los hermanos.
No sé si aquella noche amanecí llorando o si alguna paloma se me murió de espanto la vida que ha esperado tanto es el cielo que crece sobre el pañuelo blanco.
No quiero que me llores, mírame a tu costado mi sangre está en la sangre de un pueblo castigado mi voz está en las voces de los "iluminados" que caminan contigo por la ronda de Mayo.
 Nace en Mendoza, el 21 de abril de 1929, a orillas del zanjón Guaymallén. Hijo de Lucas Tejada, tropero, y de Florencia Gómez, casada a los 14 años. Hijo anteúltimo de 24 hermanos. Canillita, lustrador de zapatos, luego obrero de la construcción. A la muerte de su padre, con cuatro años, vive algunos meses en el campo, con su tía Fidela Pavón, quien le enseña las primeras letras. Es esa la única instrucción que recibió, pero, a los quince años adquiere un Martín Fierro y a partir de allí comienza a leer fervorosamente toda clase de lecturas, instruyéndose por su cuenta. Es entonces cuando comienza a despertarse su inquietud social, participando de jornadas de protesta, luchas obreras y políticas al mismo tiempo que comienza a expresarse a través de su poesía. El gobierno militar instaurado en 1976 publica un listado de composiciones y autores prohibidos para su difusión en todo el ámbito de la república, donde figura su nombre y algunas de sus canciones más celebres. Declarado persona no grata por el gobierno de facto de la provincia de Santa Fe, es "deportado" a la provincia de Buenos Aires, en medio de la noche, luego de una frustrada actuación en la sala de la Lotería Provincial de dicha ciudad, en un festival a beneficio. Comienza así un largo periodo de oscurecimiento y ostracismo, prohibidas sus representaciones, la publicación de sus libros y la difusión de sus canciones. Sin embargo, la calidad de sus escritos lo hace merecedor de importantes reconocimientos. Fallece en Buenos Aires, el 3 de noviembre de 1992. El libro del viento
Mi canción es un libro que se escribe con el viento y una imprenta indeleble -la guitarra del pueblo-, a lo largo de América lo imprime a cielo abierto.
Después, de boca en boca, santo y seña del sueño, va entre los hombres, cruza las fronteras del miedo y nombra al sometido en su padecimiento.
Las muchachas azules, los rudos marineros, el labrador de pámpanos, el quieto, el andariego, andan con mi canción sin posible sosiego.
Mi canción no le teme al tumulto ni al fuego. Todos pueden cantarla y llevársela lejos. Yo sé que cuando vuelva tendrá un sonido nuevo.
¿Qué dice mi canción? De todo en su momento: asuntos de casados, asuntos de solteros, dolores, alegrías; juglaría del viento.
Y si a veces estalla en un grito violento es porque al pueblo acallan ¡y duele ese silencio! Hay un niño en la calle A esta hora, exactamente, hay un niño en la calle.
Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba con las primeras luces de mi sangre, vendiendo un oscura vergüenza, la historia, el tiempo, diarios, porque es cuando recuerdo también las presidencias, urgentes abogados, conservadores, asco, cuando subo a la vida juntando la inocencia, mi niñez triturada por escasos centavos, por la cantidad mínima de pagar la estadía como un vagón de carga y saber que a esta hora mi madre está esperando, quiero decir, la madre del niño innumerable que sale y nos pregunta con su rostro de madre: qué han hecho de la vida, dónde pondré la sangre, qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.
Es honra de los hombres proteger lo que crece, cuidar que no haya infancia dispersa por las calles, evitar que naufrague su corazón de barco, su increíble aventura de pan y chocolate, transitar sus países de bandidos y tesoros poniéndole una estrella en el sitio del hambre, de otro modo es inútil ensayar en la tierra la alegría y el canto, de otro modo es absurdo porque de nada vale si hay un niño en la calle.
Dónde andarán los niños que venían conmigo ganándose la vida por los cuatro costados, porque en este camino de lo hostil ferozmente
cayó el Toto de frente con su poquita sangre, con sus ropas de fe, su dolor a pedazos y ahora necesito saber cuáles sonríen mi canción necesita saber si se han salvado, porque sino es inútil mi juventud de música y ha de dolerme mucho la primavera este año.
Importan dos maneras de concebir el mundo, Una, salvarse solo, arrojar ciegamente los demás de la balsa y la otra, un destino de salvarse con todos, comprometer la vida hasta el último náufrago, no dormir esta noche si hay un niño en la calle.
Exactamente ahora, si llueve en las ciudades, si desciende la niebla como un sapo del aire y el viento no es ninguna canción en las ventanas, no debe andar el mundo con el amor descalzo enarbolando un diario como un ala en la mano, trepándose a los trenes, canjeándonos la risa, golpeándonos el pecho con un ala cansada, no debe andar la vida, recién nacida, a precio, la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia, porque entonces las manos son dos fardos inútiles y el corazón, apenas una mala palabra.
Cuando uno anda en los pueblos del país o va en trenes por su geografía de silencio, la patria sale a mirar al hombre con los niños desnudos y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre que historia les concierne, qué lugar en el mapa, porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentra
la espalda escandalosa de las grandes ciudades nutriéndose de trigo, vides, cañaverales donde el azúcar sube como un junco en el aire, uno encuentra la gente, los jornales escasos, una sorda tarea de madres con horarios y padres silenciosos molidos en la fábricas, hay días que uno andando de madrugada encuentra la intemperie dormida con un niño en los brazos.
Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores que en París han bebido por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa en donde han sorprendido la soledad de frente y la índole triste del hombre solitario, en tanto, sus señoras, tienen angustia y cambian de amantes esta noche, de médico esta tarde, porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo y ellos son los accionistas de los niños descalzos.
Ellos han olvidado que hay un niño en la calle, que hay millones de niños que viven en la calle y multitud de niños que crecen en la calle.
A esta hora, exactamente, hay un niño creciendo.
Yo lo veo apretando su corazón pequeño, mirándonos a todos con sus ojos de fábula, viene, sube hacia el hombre acumulando cosas, un relámpago trunco le cruza la mirada, porque nadie protege esa vida que crece y el amor se ha perdido como un niño en la calle... Oración a la bandera
Quédate en el cielo, amor, no bajes. Aquí abajo, los grises son tan grises que, de algún modo gris, van a ultrajarte.
Y sos tan linda allá, tan nomeolvides, -simple ademán de madre por el aire- que si caes, amor, con la ternura conque caen las hojas de los árboles; si llegas a caer, acaso nunca vuelvas a ser tan cielo ni tan madre.
Déjanos a nosotros, los humildes, los que nunca te usamos ni abusamos de tu inmenso silencio planetario, que cuidemos la altura donde habitas, celestemente hermosa, como el aire.
Déjanos a nosotros. De los otros, es piadoso no hablarte.
Trapitos al sol Qué decoro, doña Clara: ¡el ser pobre pero honrada!
Siempre empinada en su orgullo, la buena de doña Clara, se desloma trabajando de la noche a la mañana. de la mañana a la noche de la noche a la mañana.
Pero, pobre, a veces miente, para no mostrar la hilacha. Suele mentir cuando dice: "En casa no falta nada”.
Piensa que tiene la culpa de ser pobre, doña Clara, aunque deje hasta el resuello mientras lava que te lava repitiendo a cuatro vientos: "En casa no falta nada”.
Su chico dejó la escuela, su chica está de mucama, al alba salen los tres y es como un látigo el alba.
¡Qué clara bondad de pan, la bondad de doña Clara! Con su piadosa mentira le lava al mundo la infamia de la mañana a la noche, de la noche a la mañana.
De día se pone oscura, de noche se pone clara, le falta cinco pa’l peso pero el peso no le alcanza. ¡Qué clara bondad de pan, la bondad de doña Clara! Canción con todos
Salgo a caminar por la cintura cósmica del sur, piso en la región, mas vegetal del viento y de la luz; siento al caminar toda la piel de América en mi piel y anda en mi sangre un río que libera en mi voz su caudal.Sol de Alto Perú, rostro, Bolivia, estaño y soledad, un verde Brasil, besa mi Chile, cobre y mineral; subo desde el sur hacia la entraña América y total, pura raíz de un grito destinado a crecer y a estallar. Todas las voces todas, todas las manos todas, toda la sangre puede ser canción en el viento; canta conmigo canta, hermano americano, libera tu esperanza con un grito en la voz. Un grito de ida y vuelta
Es de andar el país que traigo el rostro azotado de polen, azotado por un mapa desmedido, por una enormidad de olvido largo.
Pasan las estaciones como tumbas mientras los trenes pasan desvaneciendo ranchos y chilcales y regiones de arena interminable. A veces queda en la pupila, ardiendo, la sal de una mirada donde la muerte talla en la pobreza algún niño de trapo, y aquella vasta soledad que crece en la geografía del espanto.
Vengo de andar país. No impunemente tengo un país delante. Su gaviota a mi puerta. Sus raíces de guitarra en la sangre. Por ser nomás, no soy. Soy si me incumbe entera su distancia. Ando territorial y amaneciendo en el velamen de su madrugadas, protagonista de su luz enorme como una llamarada.
Por eso cuando vuelvo no me puedo el silencio que me traigo. De ver el país por dentro no me caben los ojos en la cara: rostros y voces, nombres y apellidos me acosan preguntando por el futuro que jamás empieza, por la reforma agraria, por las postergaciones y el bochorno del latifundio rata, por el sometimiento que nos urden a espaldas del alba, por el miedo animal que merodea con sus brujas gendarmes, por los niños que crecen casi inermes entre tanta mentira organizada, entre décadas de hambre y de desprecio y discursos y salmos que no cree ni dios porque ayer mismo un niño murió de hambre y en La Rural un toro batió todos los récords de subasta y en Inglaterra a Borges lo nombraron doctor honoris causa.
Por eso cuando vuelvo demolido de ver a mi país crucificado estalla en mi guitarra como un grito el silencio que traigo. Geografía de la tonada
Desde una desmemoria de volcanes se me arrojan las manos a palomas, a pájaros se arrojan, a herederos, desde una trepidante desmemoria, con un ritmo quebrado en las mujeres, en el codo frutal y en el jadeo: amplias alas polares me sacuden esta urgencia de silbos y de vértigos.
El son, digo el tambor, la avispa encinta percutía en el árbol, retumbaba, le mordía las piernas a la aurora, a la infinita virgen de la escarcha, se movía a cantar, a andar sonando por un ancho rocío de campanas, por la inmediata carne de la alondra, que con un trópico sonoro adentro subía a responder batiendo el alba.
Y la madera supo. Y supo el viento. Y rechinó una fábula de cañas. Perfiles a nacer, tímpano el tiempo, acudieron a fuerza y a mansalva, porque el sonido al fin, porque la sombra, sabían del milagro y lo danzaban. Rondaba el vegetal, crujía el brote con el sol acoplado a las espaldas, con duras cuñas de vigor en lo íntimo y un diluvio de hongos y de malvas.
Desde entonces a mí: la esfera ciega, la potencial succión, la llamarada, la cadencia creciendo en locos círculos sus gigantes de música en mi carne: tanto como la piedra y siempre el agua me aturden la guitarra con sus viajes, emigran sus estrellas por mi boca, pregonan sus rituales con mis manos.
Cuerpo ya, pentagrama transitable, cerca del corazón queda la hierba. Respiraré el aroma y el volumen porque sin solidez, porque con aire, porque con carne al viento y con arterias, porque ya transitado y transitable, me muero universal como la muerte: igualitario, libre y nazco unánime, aledaño a los pájaros, creciendo, camarada animal subo a la vida con vítores de sauces y magnolias, sinfónico y alegre, saludando. (Pachamama) Fragmento final Estar. Permanecer. Vertical. Estar para el amor, simplemente, creando el camino del hombre que estamos aguardando.
Me pierdo por los besos, la canción, los abrazos: las brújulas brillantes, universales, blancas. Llamo desde mis hombros las grandes resonancias con un vaso de vida chorreándome las manos.
Nunca más de rodillas, nunca más a pedazos, nunca más a la muerte sin haber respirado. Nunca más como topos, nunca más acosados. El hombre por sí mismo hasta él mismo lanzado, hasta su envergadura, hasta el hombre soñado. Nunca más a las armas, nunca más al soldado. Proyectarse hasta el otro, hasta el mejor logrado.
Búscate por tu rostro, lávate con mi canto.
Estoy en la esperanza.
Despertarás conmigo.
Con un pan y una estrella, alumbrando los siglos. Fuente: Página oficial Armando Tejada Gómez (www.tejadagomez.com.ar)
 Nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de Toros, Tacuarembó, Uruguay, fruto del matrimonio entre Brenno Benedetti y Matilde Farugia. La economía familiar se vio seriamente afectada por un engaño que sufrió el padre de Mario y la familia se trasladó a Montevideo. Mario estudió en un colegio alemán. De esta experiencia, además de aprender el idioma, aprendió el gusto por el trabajo bien hecho y por la puntualidad. En 1939 se fue a Bs.As. en donde, por un sueldo muy escaso y en unas condiciones bastante pobres, hizo también un poco de todo. De regreso en Montevideo, consiguió un soñado puesto de funcionario en la Contaduría General de la Nación, donde iría ascendiendo poco a poco. El 23 de marzo de 1946 se casa con Luz López Alegre. La relevancia como poeta la encontrará definitivamente con sus "Poemas de la oficina" que tendrá un rotundo éxito. Hasta que, en el año 1959, la Revolución Cubana marcará de manera definitiva su trayectoria política.Empezará entonces, un período de mayor participación y vivirá una frenética actividad en el periodismo, la literatura y la política. El golpe de estado uruguayo lo exiliará por multitud de países: Argentina, Cuba, España... aunque continuará escribiendo desde afuera. En marzo de 1983 inicia su “desexilio” regresando al Uruguay. Ahora vive a caballo entre Uruguay y España. Poema frustrado Mi amigo que es un poeta convocó a los poetas.
Hay que escribir un poema sobre la bomba atómica es un horror, nos dijo, un horror horroroso, es el fin es la nada, es la muerte.
Nos dijo, no es que te mueras sólo en tu cama, rodeado del llanto y la familia, del techo y las paredes.
No es que llegue una bala perdida o encontrada a cortarte el aliento, a meterse en tu sueño.
No es que el cáncer te marque te perfore, te borre.
No es tu muerte, la tuya, la nada que ganaste, es el aire viciado, es la ruina de todo lo que existe, de todo.
Nadie llorará a nadie, nadie tendrá sus lágrimas.
Y eso es lo más horrible, la muerte sin testigos, sin últimas palabras y sin sobrevivientes. La muerte toda muerte, toda muerte.
¿Me entienden?
Hay que escribir un poema sobre la bomba atómica. Quedamos en silencio con las bocas abiertas, tragamos el terror como saliva helada, luego nos fuimos todos a cumplir la consigna.
Juro que lo he intentado que lo estoy intentando, pero pienso en la bomba y el lápiz se me cae de la mano.
No puedo.
A mi amigo el poeta, le diré que no puedo.
Pregón Señor que no me mira mire un poco Yo tengo una pobreza para usté
Limpia nuevita bien desinfectada Vale cuarenta Se la doy por diez
Señor que no me encuentra busque un poco mueva la mano desarrime el pie buesuqe en su suerte en todos los rincones piense en las muchas cosas que no fue
Le vendo la pobreza Es una insignia En la solapa puede convencer Qué cosas raras pasan en el mundo usté tiene agua yo no tengo sed
Tiene su cáscara su dios su diablo su fe en los cielos y su mala fe Lo tiene todo menos la pobreza Si no la compra llorará después
Va como propaganda como muestra Quizá le guste y le coloque cien Pobreza sin los pobres por supuesto ya que los pobres nunca huelen bien
Pobreza abstracta sin harapos pulcra noble al derecho noble del revés Pobreza linda para ser contada después del postre y antes del café
Señor que no me mira mire un poco Yo tengo una pobreza para usté Mejor no se la vendo Le regalo la pobreza por esta única vez.
Corazón coraza Porque te tengo y no porque te pienso porque la noche está de ojos abiertos porque la noche pasa y digo amor Porque has venido a recoger tu imagen y eres mejor que todas tus imágenes Porque eres linda desde el pie hasta el alma porque eres buena desde el alma a mí porque te escondes dulce en el orgullo pequeña y dulce corazón coraza Porque eres mía porque no eres mía porque te miro y muero y peor que muero si no te miro amor si no te miro
Porque tú siempre existes dondequiera pero existes mejor donde te quiero Porque tu boca es sangre y tienes frío tengo que amarte amor tengo que amarte Aunque esta herida duela como dos Aunque te busque y no te encuentre Aunque la noche pase y yo te tenga y no. Arco iris A veces por supuesto usted sonríe y no importa lo linda o lo fea lo vieja o lo joven lo mucho o lo poco que usted realmente sea
Sonríe cual si fuese una revelación y su sonrisa anula todas las anteriores Caducan al instante sus rostros como máscaras sus ojos duros frágiles como espejos en óvalo su boca de morder su mentón de capricho sus pómulos fragantes sus párpados su miedo
Sonríe y usted nace asume el mundo mira sin mirar indefensa desnuda transparente
Y a lo mejor si la sonrisa viene de muy de muy adentro usted puede llorar sencillamente sin desgarrarse sin desesperarse sin convocar la muerte ni sentirse vacía
Llorar sólo llorar
Entonces su sonrisa si todavía existe se vuelve un arco iris.
Arte poética Que golpee y golpee hasta que nadie pueda hacerse el sordo
Que golpee y golpee hasta que el poeta sepa o por lo menos crea que es a él a quien llaman.
Harapos Hay sólo una miseria que se prende con uñas en el muro y quisiera trepar y a veces trepa
Una vasta miseria que nos mira y junta su rencor y nos invade
Por eso desde hoy y desde dentro y a pesar de mi pan y de mi suerte me siento miserable como si nunca hubiera sonreído o visto sonreír Como si cuando sueño mis ensueños no encontraron lugar bajo mis párpados
Ya no es la culpa higiénica la desazón precaria el relamido umbral de la conciencia
Es mucho más
Ahora mi miseria incluye el estrellarse y usar todo el coraje para el miedo y caer de rodillas sin plegaria y sentirse extranjero y condenado a no encontrar la brecha a no encontrar la brecha.
Decir que no Ya lo sabemos es difícil decir que no decir no quiero
Ver que el dinero forma un cerco alrededor de tu esperanza Sentir que otros los peores entran a saco por tu sueño
Ya lo sabemos es difícil decir que no decir no quiero
No obstante cómo desalienta verte bajar de tu esperanza saberte lejos de ti mismo
Oírte primero despacito decir que sí decir sí quiero comunicarlo luego al mundo con un orgullo enajenado
Y ver que un día pobre diablo ya para siempre pordiosero poquito a poco abres la mano
y nunca más puedes cerrarla.
Alguien Alguien limpia la celda de la tortura que no quede la sangre ni la amargura
Alguien pone en los muros el nombre de ella ya no cabe en la noche ninguna estrella
Alguien limpia su rabia con un consejo y la deja brillante como un espejo
Alguien piensa hasta cuándo Alguien camina Suenan lejos las risas una bocina y un gallo que propone su canto en hora mientras sube la angustia la voladora
Alguien piensa en afuera que allá no hay plazo piensa en niños de vida y en un abrazo
Alguien quiso ser justo no tuvo suerte es difícil la lucha contra la muerte
Alguien limpia la celda de la tortura lava la sangre pero no la amargura.
Táctica y estrategia Mi táctica es mirarte aprender como sos quererte como sos
mi táctica es hablarte y escucharte construir con palabras un puente indestructible
mi táctica es quedarme en tu recuerdo no sé cómo ni sé con qué pretexto pero quedarme en vos
mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros para que entre los dos
no haya telón ni abismos
mi estrategia es en cambio más profunda y más simple mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites.
Estados de ánimo Unas veces me siento como pobre colina y otras como montaña de cumbres repetidas
Unas veces me siento como un acantilado y en otras como un cielo azul pero lejano
A veces uno es manantial entre rocas y otras veces un árbol con las últimas hojas
Pero hoy me siento apenas como laguna insomne con un embarcadero ya sin embarcaciones
Una laguna verde inmóvil y paciente conforme con sus algas sus musgos y sus peces
sereno en mi confianza confiado en que una tarde te acerques y te mires te mires al mirarme.
No te salves No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves No te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios No te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo
Pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas Entonces no te quedes conmigo.
Te quiero Tus manos son mi caricia mis acordes cotidianos te quiero porque tus manos trabajan por la justicia
Si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos
Tus ojos son mi conjuro contra la mala jornada te quiero por tu mirada que mira y siembra futuro
Tu boca que es tuya y mía tu boca no se equivoca te quiero porque tu boca sabe gritar rebeldía
Si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos
Y por tu rostro sincero y tu paso vagabundo y tu llanto por el mundo porque sos pueblo te quiero
Y porque amor no es aureola ni cándida moraleja y porque somos pareja que sabe que no está sola
Te quiero en mi paraíso es decir que en mi país la gente viva feliz aunque no tenga permiso
Si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos.
Defensa de la alegría Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y las definitivas
Defender la alegría como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos
Defender la alegría como una bandera defenderla del rayo y la melancolía de los ingenuos y de los canallas de la retórica y los paros cardiacos de las endemias y las academias
Defender la alegría como un destino defenderla del fuego y de los bomberos de los suicidas y los homicidas de las vacaciones y del agobio de la obligación de estar alegres
Defender la alegría como una certeza defenderla del óxido y la roña de la famosa pátina del tiempo del relente y del oportunismo de los proxenetas de la risa
Defender la alegría como un derecho defenderla de dios y del invierno de las mayúsculas y de la muerte de los apellidos y las lástimas del azar y también de la alegría.
Por qué cantamos Si cada hora viene con su muerte si el tiempo es una cueva de ladrones los aires ya no son los buenos aires la vida es nada más que un blanco móvil
Usted preguntará por qué cantamos
Si nuestros bravos quedan sin abrazo la patria se nos muere de tristeza y el corazón del hombre se hace añicos antes aún que explote la vergüenza
Usted preguntará por qué cantamos
Si estamos lejos como un horizonte si allá quedaron árboles y cielo si cada noche es siempre alguna ausencia y cada despertar un desencuentro
Usted preguntará por qué cantamos
Cantamos porque el río esta sonando y cuando suena el río / suena el río cantamos porque el cruel no tiene nombre y en cambio tiene nombre su destino
Cantamos porque el grito no es bastante y no es bastante el llanto ni la bronca cantamos porque creemos en la gente y porque venceremos la derrota
Cantamos porque el sol nos reconoce y porque el campo huele a primavera y porque en este tallo en aquel fruto cada pregunta tiene su respuesta
Cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la vida y porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga ceniza.
Disidentes Los abruptos pueden ser violentos tozudos y hasta sectarios pero los exabruptos son siempre resentidos.
Desaparecidos Están en algún sitio / concertados desconcertados / sordos, buscándose / buscándonos bloqueados por los signos y las dudas contemplando las verjas de las plazas los timbres de las puertas / las viejas azoteas ordenando sus sueños, sus olvidos quizá convalecientes de su muerte privada
Nadie les ha explicado con certeza si ya se fueron o si no si son pancartas o temblores sobrevivientes o responsos Ven pasar árboles y pájaros e ignoran a qué sombra pertenecen
Cuando empezaron a desaparecer hace tres cinco, siete ceremonias a desaparecer como sin sangre como sin rostro, y sin motivo vieron por la ventana de su ausencia lo que quedaba atrás / ese andamiaje de abrazos cielo y humo
Cuando empezaron a desaparecer como el oasis en los espejismos a desaparecer sin últimas palabras tenían en sus manos los trocitos de cosas que querían
Están en algún sitio / nube o tumba Están en algún sitio / estoy seguro Allá en el sur del alma
Es posible que hayan extraviado la brújula y hoy, vaguen preguntando preguntando dónde carajo queda el buen amor porque vienen del odio
 María Elena Walsh nació el 1 de febrero de 1930 en Ramos Mejía, suburbio de la ciudad de Buenos Aires. Caserón grande, con patios y gallinero, un pomerania negro, rosales, gatos, limoneros y naranjos y una higuera muy cómoda sobre cuyas ramas la hija rubia y pecosa de «un inglés del ferrocarril» leía durante la siesta de los mayores Los Tres Mosqueteros, Robinson Crusoe y La Cabaña del Tío Tom. Antes de finalizar sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes, a los diesisiete años, escribió su primer libro: Otoño Imperdonable, libro de poemas que mereciera el segundo premio Municipal de Poesía. Ya antes, en 1945, había publicado sus primeros versos en la legendaria revista El Hogar y en el suplemento literario de La Nación. En 1948 viajó a los Estados Unidos invitada por Juan Ramón Jiménez y, unos años más tarde partió hacia Europa, radicándose en París durante cuatro años. Allí formó un dúo con Leda Valladares dedicándose a difundir el folklore argentino. Es en esa época cuando comienza a escribir poemas para niños. Ya en 1959 comienza a escribir guiones para televisión, obras de teatro y canciones infantiles que, junto a las escritas para sus obras (Canciones para mirar, Doña Disparate y Bambuco, etc) son cantadas, generación tras generación, por todos los niños dispuestos a participar del mundo de fantasía e ingenio que ella les propone. Serenata para la tierra de uno Porque me dueles si me quedo pero me muero si me voy, por todo y a pesar de todo, mi amor, yo quiero vivir en vos. Por tu decencia de vidala y por tu escándalo de sol, por tu verano con jazmines, mi amor, yo quiero vivir en vos. Porque el idioma de infancia es un secreto entre los dos, porque le diste reparo al desarraigo de mi corazón. Por tus antiguas rebeldías y por la edad de tu dolor, por tu esperanza interminable, mi amor, yo quiero vivir en vos. Para sembrarte de guitarra, para cuidarte en cada flor y odiar a los que te castigan, mi amor, yo quiero vivir en vos. Como la cigarra Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aqui resucitando. Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal porque me mató tan mal, y seguí cantando. Cantando al sol como la cigarra después de un año bajo la tierra, igual que sobreviviente que vuelve de la guerra. Tantas veces me borraron, tantas desaparecí, a mi propio entierro fui sola y llorando. Hice un nudo en el pañuelo pero me olvidé después que no era la única vez, y volví cantando. Cantando al sol como la cigarra después de un año bajo la tierra, igual que sobreviviente que vuelve de la guerra. Tantas veces te mataron, tantas resucitarás, tantas noches pasarás desesperando. A la hora del naufragio y la de la oscuridad alguien te rescatará para ir cantando. Cantando al sol como la cigarra después de un año bajo la tierra, igual que sobreviviente que vuelve de la guerra. Canción de cuna para gobernante Duerme tranquilamente que viene un sable a vigilar tu sueño de gobernante. América te acuna como una madre con un brazo de rabia y otro de sangre. Duerme con aspavientos, duerme y no mandes que ya te están velando los estudiantes. Duerme mientras arriba lloran las aves y el lucero trabaja para la cárcel. Hombres, niños, mujeres, es decir: nadie, parece que no quieren que tú descanses. Rozan con penas chicas tu sueño grande. Cuando no piden casas, pretenden panes. Gritan junto a tu cuna. No te levantes aunque su grito diga: «Oíd, mortales». Duérmete oficialmente, sin preocuparte, que sólo algunas piedras son responsables. Que ya te están velando los estudiantes y los lirios del campo no tienen hambre. Y el lucero trabaja para la cárcel.
 Su nombre completo es Raúl Alberto Antonio Gieco. Nació el 20 de noviembre de 1951 en una chacra del norte de Santa Fe. Cuando su familia se muda a Cañada Rosquín, un pueblo cercano, León comienza a trabajar teniendo, apenas 8 años. Hijo de una familia de inmigrantes y campesinos radicados en la zona central de Santa Fe, quizás de su padre -que tenía una orquesta de tangos y boleros- heredó la pasión por la música. Un día de otoño, muy temprano en la mañana, León se apeó al tren en la estación de Retiro. Por todo equipaje llevaba una guitarra barata, un bolso de mano, nueve mil pesos y la dirección de alguien que había conocido en un show en Santa Fe. Ya radicado en Buenos Aires, al año siguiente (1970), empieza a grabar su primer disco producido por Gustavo Santaolalla (actualmente residente en los Estados Unidos, devenido en uno de los productores más renombrados del rock latino). Muchas de sus canciones fueron censuradas por los gobiernos autoritarios y las dictaduras a partir de 1974 y hasta 1982. Así fue como comenzó esta larga carrera artística de músico popular y la proyección de su vasta obra discográfica. Sólo le pido a Dios. Sólo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre, vacío y solo sin haber hecho lo suficiente. Sólo le pido a Dios que lo injusto no se sea indiferente, que no me abofeteen la otra mejilla, después que una garra me arañó a esta suerte. Sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente. Sólo le pido a Dios que el engaño no me sea indiferente si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente. Sólo le pido a Dios que el futuro no me sea indiferente, desahuciado está el que tiene que marchar a vivir una cultura diferente. Sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente. Todos los caballos blancos Voy andando y siento el sol de la tarde en mis espaldas y en mi frente siento el sol de la mañana.
Todos los caballos blancos todos los caballos blancos y el campo y el campo y el campo.
Voy bajando por caminos que cruzan las tierras mansas qué bueno es olvidarse un poco de la gente que nos roba y que nos mata.
Todos los caballos blancos todos los caballos blancos y el campo y el campo y el campo. En el país de la libertad. Búsquenme donde se esconde el sol, donde exista una canción. Búsquenme a orillas del mar besando la espuma y la sal.
Búsquenme, me encontrarán en el país de la libertad. Búsquenme, me encontrarán en el país de la libertad, de la libertad.
Búsquenme donde se detiene el viento donde haya paz o no exista el tiempo, donde el sol seca las lágrimas de las nubes en la mañana.
Búsquenme, me encontrarán en el país de la libertad. Búsquenme, me encontrarán en el país de la libertad, de la libertad. Hombres de hierro. Larga muchacho tu voz joven como larga la luz el sol que aunque tenga que estrellarse contra un paredón que aunque tenga que estrellarse se dividirá en dos.
Suelta muchacho tus pensamientos como anda suelto el viento sos la esperanza y la voz que vendrá a florecer en la nueva tierra.
Hombres de hierro que no escuchan la voz hombres de hierro que no escuchan el grito hombres de hierro que no escuchan el llanto. Gente que avanza se puede matar pero los pensamientos quedarán.
Puntas agudas ensucian el cielo como la sangre en la tierra. Dile a esos hombres que traten de usar a cambio de las armas su cabeza.
Hombres de hierro que no escuchan la voz hombres de hierro que no escuchan el grito hombres de hierro que no escuchan el llanto. Gente que avanza se puede matar pero los pensamientos quedarán. La cultura es la sonrisa. La cultura es la sonrisa que brilla en todos lados en un libro, en un niño, en un cine o en un teatro solo tengo que invitarla para que venga a cantar un rato
Ay, ay, ay, que se va la vida mas la cultura se queda aquí
La cultura es la sonrisa para todas las edades puede estar en una madre, en un amigo o en la flor o quizás se refugie en las manos duras de un trabajador
La cultura es la sonrisa con fuerzas milenarias ella espera mal herida, prohibida o sepultada a que venga el señor tiempo y le ilumine otra vez el alma
La cultura es la sonrisa que acaricia la canción y se alegra todo el pueblo quien le puede decir que no solamente alguien que quiera que tengamos triste el corazón. Canción de amor para Francisca. En una casa del barrio San Pedro Francisca muestra todo su cuerpo pone el dinero entre sus senos toma un vino negro y algunas ginebras
Viste de verde, viste de rosa y se desviste muy silenciosa
Los lunes que no trabaja Francisca con una canastita con flores y su hijita van a correr por el monte los caminos y los campos ella dice que los besos los gorriones y las flores los lunes tienen más perfume
En una habitación del fondo de la casa los hombres pasan, los hombres pasan Nadie le ofrece algún trabajo porque tienen miedo de quedarse sin ella Piel de canela, ojos de pasto cabellos largos y aliento a trigal
Los lunes que no trabaja Francisca con una canastita con flores y su hijita van a correr por el monte los caminos y los campos ella dice que los besos los gorriones y las flores los lunes tienen mas perfume. Canción para Carito. Sentado solo en un banco en la ciudad con tu mirada recordando el litoral tu suerte quiso estar partida mitad verdad mitad mentira como esperanza de los pobres prometida
Andando solo bajo la llovizna gris fingiendo duro que tu vida fue de aquí Por qué cambiaste un mar de gente por donde gobierna la flor mirá que el río nunca regaló el color
Carito, suelta tu pena se haga diamante tu lágrima entre mis cuerdas Carito, suelta tu piedra para volar como el zorzal en primavera
En Buenos Aires los zapatos son modernos pero no lucen como en la plaza de un pueblo Deja que tu luz chiquitita hable en secreto a la canción para que te ilumine un poco más el sol
Cualquier semilla cuando es planta quiere ver la misma estrella de aquel atardecer que la salvó del pico agudo refugiándola al oscuro de la gaviota arrasadora de los surcos
Carito, yo soy tu amigo me ofrezco árbol para tu nido Carito, suelta tu canto que el abanico en mi acordeón lo está esperando. Cinco siglos igual Soledad sobre ruinas, sangre en el trigo rojo y amarillo, manantial del veneno escudó heridas, cinco siglos igual.
Libertad sin galope, banderas rotas soberbia y mentiras, medallas de oro y plata contra esperanza, cinco siglos igual.
En esta parte de la tierra la historia se cayó como se caen las piedras aun las que tocan el cielo o están cerca del sol o están cerca del sol.
Desamor desencuentro, perdón y olvido cuerpo con mineral, pueblos trabajadores infancias pobres, cinco siglos igual.
Lealtad sobre tumbas, piedra sagrada Dios no alcanzó a llorar, sueño largo del mal hijos de nadie, cinco siglos igual.
Muerte contra la vida, gloria de un pueblo desaparecido. Es comienzo, es final leyenda perdida, cinco siglos igual.
En esta parte de la tierra la historia se cayó como se caen las piedras aun las que tocan el cielo o están cerca del sol o están cerca del sol.
Es tinieblas con flores, revoluciones y aunque muchos no están, nunca nadie pensó besarte los pies, cinco siglos igual.
 Hoy puede ser un gran día Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así, aprovecharlo o que pase de largo, depende en parte de ti.
Dale el día libre a la experiencia para comenzar, y recíbelo como si fuera fiesta de guardar.
No consientas que se esfume, asómate y consume la vida a granel. Hoy puede ser un gran día, duro con él.
Hoy puede ser un gran día donde todo está por descubrir, si lo empleas como el último que te toca vivir.
Saca de paseo a tus instintos y ventílalos al sol, y no dosifiques los placeres, si puedes, derróchalos.
Si la rutina te aplasta dile que ya basta de mediocridad, hoy puede ser un gran día date una oportunidad.
Hoy puede ser un gran día imposible de recuperar, un ejemplar único, no lo dejes escapar.
Que todo cuanto te rodea lo han puesto para ti, no lo mires desde la ventana y siéntate al festín.
Pelea por lo que quieres y no desesperes si algo no anda bien, Hoy puede ser un gran día, ¡y mañana también! Manuel Le llamaban Manuel, nació en España, su casa era de barro, de barro y caña. Las tierras del señor humedecían su sudor y su llanto, día tras día. Mendigo a jornal fijo como él no hubo entre olivos y trigos, por un mendrugo. Su casa era de barro, de barro y caña, le llamaban Manuel, nació en España.
Le llamaban Manuel, nació en España, su mundo era otro mundo, tras la montaña. Del amo eran las tierras, camino abajo las moras y las flores de los ribazos. La mula y los arreos, el pan y el vino, los árboles, las piedras y los caminos. Su mundo era otro mundo, tras la montaña, le llamaban Manuel, nació en España.
Le llamaban Manuel, nació en España, ella guardaba un hijo en sus entrañas. Nunca nada fue suyo, nada tuvieron, por eso lloró tanto cuando murieron. Él con sus propias manos cavó la fosa sepultando sus sueños junto a la esposa. Ella guardaba un hijo en sus entrañas. Le llamaban Manuel, nació en España.
Le llamaban Manuel, nació en España, le vieron alejarse una mañana. Del amo era el olivo donde lo hallaron y la soga de esparto que desataron. Y el pedazo de tierra donde hoy se pudre y el trigo que en la tierra se tumba cubre. La vieron alejarse una mañana. Le llamaban Manuel, nació en España. Mi niñez Tenía diez años y un gato peludo, funámbulo y necio que me esperaba en los alambres del patio a la vuelta del colegio.
Tenía un balcón con albahaca y un ejército de botones y un tren con vagones de lata roto entre dos estaciones.
Tenía un cielo azul y un jardín de adoquines y una historia a quemar temblándome en la piel.
Era un bello jinete sobre mi patinete burlando cada esquina como una golondrina sin nada que olvidar porque ayer aprendí a volar, perdiendo el tiempo de cara al mar.
Tenía una casa sombría, que madre vistió de ternura y una almohada que hablaba y sabía de mi ambición de ser cura.
Tenía un canario amarillo que sólo trinaba su pena oyendo aquel viejo organillo o mi radio de galena.
Y en julio, en Aragón, tenía un pueblecillo una acequia, un establo y unas ruinas al sol. Al viento los ombligos volaban cuatro amigos picados de viruela y huérfanos de escuela, robando uva y maíz chupando caña y regaliz. Creo que entonces yo era feliz.
Tenía cuatro Sacramentos y un ángel de la guarda amigo y un "Paris Hollywood" prestado y mugriento escondido entre mis libros.
Tenía una novia morena que abrió a la luna mis sentidos jugando los juegos prohibidos a la sombra de una higuera.
Crucé por la niñez imitando a mi hermano. Descerrajando el viento y apedreando el sol.
Mi madre crió canas pespunteando pijamas, mi padre se hizo viejo sin mirarse al espejo, y mi hermano se fue de casa, por primera vez. Y ¿dónde fue mi niñez? Mediterráneo Quizás porque mi niñez sigue jugando en tu playa y escondido tras las cañas duerme mi primer amor, llevo tu luz y tu olor por dondequiera que vaya, y amontonado en tu arena guardo amor, juegos y penas. Yo, que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno que han vertido en ti cien pueblos de Algeciras a Estambul para que pintes de azul sus largas noches de invierno.
A fuerza de desventuras, tu alma es profunda y oscura.
A tus atardeceres rojos se acostumbraron mis ojos como el recodo al camino. Soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, Tengo alma de marinero.
Qué le voy a hacer, si yo nací en el Mediterráneo.
Y te acercas, y te vas después de besar mi aldea. Jugando con la marea te vas, pensando en volver. Eres como una mujer perfumadita de brea que se añora y se quiere que se conoce y se teme.
Ay, si un día para mi mal viene a buscarme la parca. Empujad al mar mi barca con un levante otoñal y dejad que el temporal desguace sus alas blancas.
Y a mí enterradme sin duelo entre la playa y el cielo...
En la ladera de un monte, más alto que el horizonte. Quiero tener buena vista. Mi cuerpo será camino, le daré verde a los pinos y amarillo a la genista.
Cerca del mar. Porque yo nací en el Mediterráneo. Soneto a mamá No es que no vuelva porque me he olvidado de tu olor a tomillo y a cocina, De lejos, dicen que se ve más claro, que no es igual quien anda y quien camina.
Y supe que el amor tiene ojos verdes, que cuatro palos tiene la baraja, que nunca vuelve aquello que se pierde y la marea sube y luego baja.
Supe que lo sencillo no es lo necio, que no hay que confundir valor y precio y un manjar puede ser cualquier bocado
Si el horizonte es luz y el rumbo un beso, no es que no vuelva porque te he olvidado.... es que perdí el camino de regreso,
Mamá.... A quien corresponda Un servidor Joan Manuel Serrat, casado, mayor de edad, vecino de Camprodón, Girona. Hijo de Ángeles y de Josep, de profesión cantautor y natural de Barcelona, según obra en el registro civil, hoy, lunes, 20 de Abril de 1981 con las fuerzas de que dispone atentamente expone dos puntos:
Que las manzanas no huelen que nadie conoce al vecino, que a los viejos se les aparta pues de habernos servido bien.
Que el mar está agonizando que no hay quien confíe en su hermano, que la tierra cayó en manos de unos locos con carnet.
Que el mundo es de peaje y experimental, que todo es desechable y provisional.
Que no nos salen las cuentas, que las reformas nunca se acaban, que llegamos siempre tarde, donde nunca pasa nada.
Por eso y muchas deficiencias más, que en un anexo se especifican, sin que sirva de precedente, respetuosamente suplica
Se sirva tomar medidas y llamar al orden a esos chapuceros, que lo dejan todo perdido en nombre del personal.
Pero hágalo urgentemente para que no sean necesarios, mas héroes ni mas milagros para adecentar el local.
No hay otro tiempo que el que nos ha tocado, acláreles quién manda y quién es el mandado.
Y si no tuviera en su mano poner coto a tales desmanes, mándeles copiar cien veces "esas cosas no se hacen".
Gracia que espera merecer del recto proceder, de quien no suele llamarse a engaño, a quien Dios guarde muchos años, Amén. A usted A usted que corre tras el éxito ejecutivo de película, hombre agresivo y enérgico con ambiciones políticas.
A usted que es un hombre práctico y reside en un piso céntrico, regando flores de plástico y pendiente del teléfono.
A usted que sabe de números y consta en más de un nómina, que ya es todo un energúmeno con una posición sólida.
¿No le gustaría no ir mañana a trabajar y no pedirle a nadie excusas, para jugar al juego que mejor juega y que más le gusta?
¿No le gustaría ser capaz de renunciar a todas sus pertenencias, y ganar la libertad y el tiempo que pierde en defenderlas?
¿No le gustaría dejar de mandar al prójimo, para exigir que nadie lo mande lo mas mínimo?
¿No le gustaría acaso vencer la tentación, sucumbiendo de lleno en sus brazos...?
Antes que les den el pésame a sus deudos, entre lágrimas, por su irreparable pérdida y lo archiven bajo una lápida.
¿No le gustaría no ir mañana a trabajar y no pedirle a nadie excusas, para jugar al juego que mejor juega y que más le gusta?
¿No le gustaría ser capaz de renunciar a todas sus pertenencias, y ganar la libertad y el tiempo que pierde en defenderlas?
¿No le gustaría dejar de mandar al prójimo, para exigir que nadie lo mande lo mas mínimo?
¿No le gustaría acaso vencer la tentación, sucumbiendo de lleno en sus brazos...? Esos locos bajitos A menudo los hijos se nos parecen, así nos dan la primera satisfacción; esos que se menean con nuestros gestos, echando mano a cuanto hay a su alrededor.
Esos locos bajitos que se incorporan con los ojos abiertos de par en par, sin respeto al horario ni a las costumbres y a los que, por su bien, hay que domesticar.
Niño, deja ya de joder con la pelota. que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca.
Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma, nuestros rencores y nuestro porvenir. Por eso nos parece que son de goma y que les bastan nuestros cuentos para dormir.
Nos empeñamos en dirigir sus vidas sin saber el oficio y sin vocación. Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción.
Niño, deja ya de joder con la pelota. que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca.
Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan y que un día nos digan adiós. Penélope Penélope Con su bolso de piel marrón. Y sus zapatos de tacón. Y su vestido de domingo.
Penélope, se sienta en un banco en el andén. Y espera que llegue el primer tren. Meneando el abanico.
Dicen en el pueblo, que un caminante paró su reloj una tarde de primavera.
Adiós, amor mío, no me llores, volveré antes que de los sauces caigan las hojas.
Piensa en mí volveré por ti.
Pobre infeliz se paró tu reloj infantil una tarde plomiza de abril cuando se fue tu amante.
Se marchitó en tu huerto hasta la última flor. No hay un sauce en la calle mayor para Penélope.
Penélope tristes a fuerza de esperar sus ojos parecen brillar si un tren silba a lo lejos.
Penélope uno tras otro los ve pasar, mira sus caras, les oye hablar, para ella son muñecos.
Dicen en el pueblo que el caminante volvió la encontró en su banco de pino verde. La llamó Penélope, mi amante fiel, mi paz deja ya de tejer sueños en tu mente.
Mírame soy tu amor, regresé... Le sonrió con los ojos llenitos de ayer.
No era así su cara, ni su piel tú no eres quien yo espero y se quedó con su bolso de piel marrón y sus zapatitos de tacón sentada en la estación. Penélope.... Algo personal Probablemente en su pueblo se les recordará como cachorros de buenas personas que hurtaban flores para regalar a su mamá y daban de comer a las palomas.
Probablemente que todo eso debe ser verdad aunque es más turbio; cómo y de qué manera llegaron esos individuos a ser lo que son ni a quien sirven cuando alzan las banderas.
Hombres de paja que usan la colonia y el honor para ocultar oscuras intensiones tienen doble vida, son sicarios del mal. Entre esos tipos y yo hay algo personal.
Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad viajan de incógnito en autos blindados a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad a colgar en las escuelas su retrato.
Se gastan más de lo que tienen en coleccionar espías, listas negras y arsenales. Resulta bochornoso verles fanfarronear a ver quién es el que la tiene más grande.
Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz juegan con cosas que no tienen repuesto y la culpa es de el otro si algo les sale mal. Entre esos tipos y yo hay algo personal.
Y como quien en la cosa nada tiene que perder pulsan la alarma y rompen las promesas. Y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer nos ponen la pistola en la cabeza.
Se agarran de los pelos pero para no ensuciar van a cagar a casa de otra gente y experimentan nuevos métodos de masacrar, sofisticados y a la vez convincentes.
No conocen ni a su padre cuando pierden el control ni recuerdan que en el mundo hay niños nos niegan a todos el pan y la sal. Entre esos tipos y yo hay algo personal.
Pero eso sí, los sicarios no pierden ocasión de declarar públicamente su empeño en propiciar un día luego de franca distensión que les permita hallar un marco previo.
Que garantice unas premisas mínimas, que faciliten crear los resortes, que impulsen un punto de partida sólido y capaz de este a oeste y de sur a norte donde establecer las bases de un tratado de amistad que contribuya a poner los cimientos de una plataforma donde edificar un hermoso futuro de amor y paz. Bienaventurados La vida te la dan pero no te la regalan. La vida se paga por más que te apene. Así ha sido desde que Dios echó al hombre del Edén, por confundir lo que está bien con lo que le conviene.
Si a plazos o al contado la vida pasa factura rebana y apura hasta las migajas. Que si en cada alegría hay una amargura todo infortunio esconde alguna ventaja.
Bienaventurados los necios que se arriesgan a prestar consejos porque serán sabios a costa de los errores ajenos.
Bienaventurados los pobres porque saben, con certeza, que no ha de quererles nadie por sus riquezas.
Bienaventurados los adictos a emociones fuertes porque corren buenos tiempos para la gente marchosa.
Bienaventurados los dueños del poder y la gloria porque pueden informarnos de que va la cosa.
Bienaventurados los que alcancen la cima porque será cuesta abajo el resto del camino.
Bienaventurados los que catan el fracaso porque reconocerán a sus amigos.
En cualquier circunstancia por lastimosa que sea busca la manera de comer perdices que a pesar de lo alto que nos coloquen el listón, hay que brincar con la intención de ser felices.
Bienaventurados los castos porque tienen la gracia divina y la ocasión de dejar de serlo a la vuelta de la esquina.
Bienaventurados los que aman porque tienen a su alcance más de un cincuenta por ciento de un gran romance.
Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando.
Bienaventurados los que presumen de sus redaños porque tendrán ocasiones para demostrarlo.
Bienaventurados los que contrajeron deudas porque alguna vez, alguien hizo algo por ellos.
Bienaventurados los que lo tienen claro porque de ellos es el reino de los ciegos. Detrás, está la gente Detrás de los héroes y de los titanes, detrás de las gestas de la humanidad y de las medallas de los generales. Detrás de la Estatua de la Libertad.
Detrás de los himnos y de las banderas. Detrás de la hoguera de la Inquisición. Detrás de las cifras y de los rascacielos.
Detrás de los anuncios de neón.
Detrás, está la gente con sus pequeños temas, sus pequeños problemas, sus pequeños amores.
Con sus pequeños sueldos, sus pequeñas campañas, sus pequeñas hazañas, y sus pequeños errores.
Detrás del Quijote y de Corín Tellado, de Miss Universo y del Escorial. Detrás de Hiroshima y del Vaticano, detrás de la víctima y del criminal.
Detrás de la mafia y de la policía. detrás del Mesías y de Wall Street. Detrás del Columbia y de la heroína. detrás de Goliat y de David.
Cada uno a su manera cada quien con sus modos, detrás estamos todos, usted, yo y el de enfrente.
Detrás de cada fecha, detrás de cada cosa, con su espina y su rosa detrás, está la gente. Toca madera Nada tienes que temer al mal tiempo buena cara, la constitución te ampara, la justicia te defiende, la policía te guarda, el sindicato te apoya, el sistema te respalda y los pajaritos cantan y las nubes se levantan.
Cruza los dedos toca madera, no pases por debajo de esa escalera evita el trece, y al gato negro no te levantes con el pie izquierdo.
Y métete en el bolsillo envuelta en tu carta astral una pata de conejo, por si se quiebra un espejo o se derrama la sal.
Y vigila el horóscopo y el biorritmo, ni se te ocurra vestirte de amarillo, y si a pesar de todo la vida te cuelga el no hay billetes, recuerda que pisar mierda trae buena suerte.
Nada tienes que temer arriba los corazones, nada tienes que temer pero nunca están de más ciertas precauciones, cruza los dedos, toca madera no pases por debajo de esa escalera y evita el trece y al gato negro, no te levantes con el pie izquierdo.
Que también hacen la siesta los árbitros y los jueces, con tu olivo y tu paloma camina por la maroma entre el amor y la muerte.
Y vigila el horóscopo y el biorritmo, ni se te ocurra vestirte de amarillo, y si a pesar de todo la vida te cuelga el no hay billetes, recuerda que pisar mierda trae buena suerte.
Y ajústate los machos, respira hondo, traga saliva, toma carrera, y abre la puerta, sal a la calle, cruza los dedos, toca madera. El hombre y el agua Si el hombre es un sueño el agua es el rumbo, si el hombre es un pueblo el agua es el mundo.
Si el hombre es recuerdo el agua es memoria, si el hombre esta vivo el agua es la vida.
Si el hombre es un niño el agua es Paris, si el hombre la pisa el agua salpica cuídala como cuida ella de ti.
Brinca, moja, vuela, lava, agua que vienes y vas. Río, espuma, lluvia, niebla, nube, fuente, hielo, mar.
Agua, barro en el camino, agua que esculpes paisajes, agua que mueves molinos, agua que me da sed nombrarte, agua que le puedes al fuego, agua que agujereas la piedra, agua que estas en los cielos como en la tierra.
Brinca, moja, vuela, lava, agua que vienes y vas. Río, espuma, lluvia, niebla, nube, fuente, hielo, mar. Utopía Se echó al monte la utopía perseguida por lebreles que se criaron en sus rodillas, y que al no poder seguir su paso la traicionaron, y hoy funcionarios del negociado de sueños, dentro de un orden son partidarios de capar al cochino para que engorde.
¡Ay! Utopía, cabalgadura que nos vuelve gigantes en miniatura. ¡Ay! Utopía, dulce como el pan nuestro de cada día.
Quieren prender a la aurora porque llena la cabeza de pajaritos, embaucadora que encandila a los ilusos y a los benditos, por hechicera, que hace que el ciego vea y el mudo hable, por subversiva, de los que está mandado, mande quien mande.
¡Ay! Utopía incorregible que no tiene bastante de lo posible. ¡Ay! Utopía que levanta huracanes de rebeldía.
Quieren ponerle cadenas, pero, quien ¿es quien pone puertas al monte? no pases pena, que antes que lleguen los perros, será un buen hombre el que la encuentre, y la cuide hasta que lleguen mejores días. Sin utopía... la vida sería un ensayo para la muerte.
¡Ay! Utopía, ¡cómo te quiero! porque les alborotas el gallinero. ¡Ay! Utopía, que alumbras los candiles del nuevo día. Niño silvestre Hijo del cerro presagio de mala muerte, niño silvestre que acechando la acera viene y va.
Niño de nadie que buscándose la vida, desluce la avenida y le da mala fama a la ciudad.
Recién nacido con la inocencia amputada, que en la manada redime su pecado de existir.
Niño sin niño indefenso y asustado, que aprende a fuerza de palos como las bestias a sobrevivir.
Niño silvestre lustrabotas y ratero se vende a piezas o entero, como onza de chocolate.
Ronda la calle mientras el día la ronde, que por la noche se esconde para que no le maten.
Y si la suerte por llamarlo de algún modo, ahuyenta al lobo, y le alarga la vida un poco más.
Si el pegamento no le pudre los pulmones, si escapa de los matones, si sobrevive al látigo, quizás llegue hasta viejo entre cárceles y fierros, sembrando el cerro de más niños silvestres, al azar.
Y cualquier noche en un trabajo de limpieza le vuele la cabeza a alguno de ellos sin pestañear. La gente va muy bien La gente va muy bien en cualquier acto público, para llenar la cancha y hacer la ola.
La gente va muy bien para ilustrar catálogos, para consumir mitos y seguir la moda.
La gente va muy bien para construir pirámides, para tirar del carro y hacer el amor.
La gente va muy bien para formar ejércitos, y para dar ambiente ¡viva la gente!
La gente va muy bien para contarles cuentos, para darles porrazos y venderles ungüentos.
La gente va muy bien.... la gente va muy bien, para decir que "si" para decir "amén"
La gente va muy bien como ejemplo de bípedo, que llora, se enamora y usa zapatos.
La gente va muy bien para suscribir pólizas, acatar las consignas y pagar el pato.
La gente va muy bien como dato estadístico, anónimos comparsas de este culebrón.
La gente va muy bien yo puedo asegurárselo, conozco a esos plebeyos... ¡soy uno de ellos!
La gente va muy bien para aplaudir al jefe, animar el paisaje y preservar la especie.
La gente va muy bien.... la gente va muy bien, para decir que "si" para decir "amén"
La gente va muy bien... la gente va muy bien, la gente va muy bien... pero que muy bien. La gente va muy bien para decir que "si"
Y por eso también... La gente va muy bien para enjugar las lágrimas, para darse un abrazo y entrar en calor.
La gente va muy bien para vencer obstáculos, para darnos sorpresas, recobrar la memoria y emplear la cabeza, para cambiar la historia y unidos buscar el camino que lleva al Edén, la gente va muy bien. Honrar la vida
No, permanecer y transcurrir no es perdurar, no es existir, ni honrar la vida. Hay tantas maneras de no ser, tanta conciencia sin saber, adormecida. Merecer la vida no es callar y consentir tantas injusticias repetidas. Es una virtud, es dignidad y es la actitud de identidad más definida. Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir porque no es lo mismo que vivir honrar la vida. No, permanecer y transcurrir no siempre quiere sugerir honrar la vida. Hay tanta pequeña vanidad en nuestra tonta humanidad enceguecida… Merecer la vida es erguirse vertical más allá del mal, de las caídas. Es igual que darle a la verdad y a nuestra propia libertad la bienvenida.
Con las alas del alma.
Con las alas del alma desplegadas al viento desentraño la esencia de mi pobre existencia sin desfallecimiento, y me digo que puedo como en una constante y me muero de miedo, pero sigo adelante. Con las alas del alma desplegadas al viento, porque aprecio la vida en su justa medida al amor lo reinvento. Y al vivir cada instante y al gozar cada intento, sé que alcanzo lo grande, con las alas del alma desplegadas al viento. Con las alas del alma desplegadas al viento, más allá del asombro me levanto entre escombros sin perder el aliento y me voy de las sombras con algún filamento y me subo a la alfombra con la magia de un cuento. Con las alas del alma desplegadas al viento atesoro lo humano cuando tiendo las manos a favor del encuentro por la cosa más pura con la cual me alimento por mi pan de ternura con las alas del alma desplegadas al viento. Con las alas del alma desplegadas al viento, ante cada noticia de estupor, de injusticia, me desangro por dentro y me duele la gente, su dolor, sus heridas, porque así, solamente, interpreto la vida. Con las alas del alma desplegadas al viento, más allá de la historia, de las vidas sin gloria, sin honor ni sustento, guardaré del que escribe su mejor pensamiento. Quiero amar a quien vive con las alas del alma desplegadas al viento.
Prohibido prohibir
No se puede prohibir ni se puede negar el derecho a vivir, la razón de soñar… No se puede prohibir el creer ni el crear, ni la tierra excluir, ni la luna ocultar… No se puede prohibir ni una pizca de amor, ni se puede eludir que retoñe la flor… Ni del alma el vibrar ni la vida en su andar… ni del pulso el latir. No se puede prohibir. No se puede prohibir la elección de pensar ni se puede impedir la tormenta en el mar… No se puede prohibir que en un vuelo interior un gorrión, al partir, busque un cielo mejor… No se puede prohibir el impulso vital ni la gota de miel ni el granito de sal… Ni las ganas sin par ni el deseo sin fin de reír, de llorar. No se puede prohibir. No se puede prohibir el color tornasol de la tarde, al morir en la puesta de sol. No se puede prohibir el afán de cantar ni el deber de decir lo que no hay que callar… Sólo el hombre, incapaz de entender, de sentir, ha logrado, al final, su grandeza prohibir. Y se niega al sabor y la simple verdad de vivir en amor y en total libertad… Si tuviese el poder de poder decidir… dictaría una ley: ¡Es prohibido prohibir!
 Silvia Schujer nació en Olivos, provincia de Buenos Aires, en 1956. Cursó el Profesorado de Literatura, Latín y Castellano, y completó estudios de piano y canto. Dirigió coros infantiles para diferentes sellos discográficos. Fue colaboradora en varios medios gráficos dirigidos a los chicos desarrollando proyectos de promoción de la lectura, coordinando talleres y redactando guías de actividades y formó parte del Consejo de Dirección de la revista especializada en literatura infantil y juvenil La Mancha. Recibió el Premio Casa de las Américas en el rubro Literatura Infantil-Juvenil; figuró en la Lista de Honor de ALIJA (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina); obtuvo una Mención Premio Nacional de Literatura (rubro infantil-juvenil) y participó de la Lista de Honor de IBBY 1994.
Márilin nunca aprendió a nadar.
Es de noche. La hora en que el mar y la arena reorganizan su intimidad. Sentada sobre una roca, Márilin mira la luna y escucha las olas cuando se rompen. La playa está desocupada. Vacía. Algo se recorta en el paisaje. Es alguien. Márilin echa un vistazo y distingue a una persona que se desliza por la playa cargando una valija. Se inquieta. Una brisa fresca le eriza la piel de los brazos. Cree que es mejor alejarse cuando recuerda que es su último día de vacaciones. Márilin no se mueve y, aunque trata de mirar hacia otra parte, ve a la persona que apoya la valija sobre la arena. Que la deja. Que se para frente al mar. Que da pasos hacia la orilla. Que no se detiene cuando el agua le moja los muslos, los hombros, el cuello. Que ya no vuelve cuando ella se estira sobre la roca y le hace señas con las manos. Que no regresa cuando ya pasaron cuatro horas y sus ojos empecinados siguen buscando en el medio del mar. A instantes de que amanezca, Márilin renuncia a la espera y decide volver al hotel. Baja de las rocas. Se desplaza unos metros por la playa. Deambula sin aliento hasta alcanzar la valija. La valija es una caja de cuero rectangular. Chica. Marrón. Rígida. Antigua. Está herméticamente cerrada y sin llave a la vista. Sólo cuando intenta levantarla Márilin toma conciencia de su extraordinario peso. La arrastra por la arena borrando tras sus pasos las huellas de sus propios pies. Está exhausta. Duda entre ir a la policía o volver al hotel por su equipaje. Mira el reloj. Es tarde. Su tren está a punto de salir. Cuando llega a la vereda pasa un taxi. Lo para. El chofer detiene el coche, baja y antes de que Márilin se lo pida, carga la valija en el baúl. El hombre abre la puerta. Márilin se desploma en el asiento trasero. —Rápido —murmura. Y mientras busca su pasaje en la cartera el auto arranca con destino a la estación. Las últimas imágenes del verano se deshacen contra la ventanilla una calle tras otra. Con la ayuda de un changador, Márilin atraviesa el andén hasta encontrar el vagón que le corresponde. Pide permiso al otro ocupante de su asiento y se acomoda. Recién cuando llega a su departamento cae en la cuenta de lo que ha perdido. Extraña su ropa, su crema, su cepillo de dientes. Se adormece poseída por la confusión. Cuando se recupera, evoca la valija abandonada. La dejó en el living apenas entró. Busca cerrajeros en la guía y llama al que está más cerca. En menos de una hora, un hombre toca el timbre de su casa. Pasa. Mira la maleta. —¡Qué vejestorio! —suspira el hombre y se ríe como si su expresión fuera un hallazgo. Estudia el candado. Por fin saca una llave alargada y la hace girar en la pequeña cerradura. —Listo —dice a Márilin. Y sin moverse de su lado (los dos están de rodillas frente al extraño equipaje) agrega en actitud de espera—. Puede abrirla. Como Márilin no la toca, el hombre intenta animarla acercando sus propias manos. Y está a punto de destaparla cuando ella se lo impide con un gesto brusco. El señor pide disculpas. Márilin se apresura a pagarle. Lo acompaña a la puerta. Le agradece los servicios prestados y le indica el rumbo hacia el ascensor. Sola en su departamento, Márilin se acerca a la valija y la abre de golpe. Se aleja como si de ella fuera a surgir algo incierto y, en efecto, sin darse cuenta de cómo ocurre, del interior brota una ola de agua salada que pega contra el techo, que rompe contra el piso, que vuelve a elevarse, que desparrama su volumen por todo el departamento, a más de un metro noventa centímetros de altura, haciendo que Márilin se revuelque desde una a otra pared, permitiéndole asomar la cabeza a la superficie cada vez con menos frecuencia porque ella nunca aprendió a nadar y siempre supo que se ahogaría allí donde no hiciera pie. Movido por la curiosidad que le produce el alboroto, lejos de tomar el ascensor que lo conducirá a la salida, el cerrajero se ha quedado espiando a la dama por la mirilla que ella siempre olvida tapar, de manera que apenas suceden las cosas, el hombre se pone en acción. Fuerza la cerradura con la primera herramienta que encuentra, abre la puerta del departamento de Márilin y como un experto salvavidas la saca a flote. Sujetándola con un brazo y dando brazadas con el otro, el cerrajero llega hasta el ventanal que da al balcón y lo descorre. Por la ancha abertura que conduce al exterior, el agua pasa, se cuela entre los barrotes y se precipita al vacío como una catarata. Arrastrada por el oleaje la valija cae milagrosamente cerrada sobre la vereda, para sorpresa de los transeúntes que corren a refugiarse del brevísimo chaparrón. Aferrados al ventanal, Márilin y el cerrajero respiran aliviados. Él, deseoso de huir cuanto antes. Ella pensando en el piso, en que nunca lo plastificó.
 Este es un espacio dedicado a mis alumnos -los que fueron, los que son, los que serán- e imaginado como invitación a participar en la prodigiosa aventura de leer. De allí nombrarlo como el lugar secreto, el punto de partida donde los seres élficos zarparon hacia las tierras imperecederas de Valinor. El fascinante Reino de la Magia, situado más allá de los círculos de la Tierra y sólo accesible para aquellos capaces de aceptar el desafío del viaje.
Bienvenidos a: Los Puertos Grises
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